JEFA DE PROTOCOLO DE LA VICEPRESIDENTA PRIMERA EN EL MINISTERIO DE ASUNTOS ECONÓMICOS Y TRANSFORMACIÓN DIGITAL:

Ana Navarro: “La transformación digital en materia de protocolo también llegó a mi ministerio”

“Me siento muy cómoda con Nadia Calviño; noto plena confianza en mí y eso facilita muchísimo el trabajo a la hora de marcar pautas. De hecho, cuando recibe mis indicaciones, las recibe con agradecimiento y actúa en consecuencia”

JUAN LUIS FUENTE
Desde muy joven, le  enseñaron que no había retos imposibles y eso le dio una fuerza y una proyección imparables para aprovechar al máximo cada reto. Ahí estuvieron siempre sus padres para hacer esa labor, él militar y ella ama de casa, personas que vieron crecer a esta mujer que supo forjarse pronto su futuro. La condición profesional de su padre hizo que tuviese que cambiar de ciudad muchas veces durante la niñez y la juventud, lo que no impidió, ni mucho menos, que su infancia fuese feliz con sus tres hermanos y con los amigos. Le tocó, por lo tanto, conocer diferentes destinos y en cada colegio e instituto hizo siempre amigos que le aportaron mucho; todavía hoy sigue en contacto con buena parte de ellos. Además, su familia le inculcó la pasión por la música con estudios de conservatorio (de instrumento, piano) y por la lectura, algo que agradece y que trata de transmitir a sus hijas. Siguiendo la estela paternal, inició la carrera militar en 1993, y tras un largo recorrido con intensas experiencias castrenses, llegó en 2007 a la Dirección de Protocolo del ministro de Defensa. Es Ana Navarro Ramos (Melilla, 1972), jefa de Protocolo de la vicepresidenta Primera en el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. Sí, han leído bien: de Defensa y de la carrera militar a trabajar para Nadia Calviño. Y ahí está feliz con su trabajo. Casada y con mellizas (“ellos dan sentido a mi vida”), tan solo aspira a ser cada día mejor persona y a tener el cariño y el reconocimiento de los que la rodean. Amena en laconversación, afirma que la transformación digital en materia de protocolo también ha llegado a su ministerio. “Vino para quedarse y debemos aprovechar sus ventajas para explotarla y beneficiarnos de los cambios y mejoras que aporta”, señala.

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Es usted teniente coronel del Ejército de Tierra y jefa de Protocolo de la ministra de Economía, también vicepresidenta primera del Gobierno. No es habitual esta circunstancia.
Muy buena reflexión. Yo misma, a veces, me sorprendo también de mi trayectoria profesional de los estos últimos años. Pero si uno lo piensa fríamente, el militar es una persona disciplinada con una formación amplia y con una idea clara de las acciones que va a llevar a cabo, y esto, sin duda, ayuda a desarrollar diferentes tipos de trabajo. Por otro lado, cuando además te apasiona el protocolo, esta combinación resulta beneficiosa para el día a día en esta profesión dando el máximo de mí en cada actividad que ello implica.

El caso es que estos contextos, unidos a su condición de mujer, refuerzan importantes avances que hasta no hace muchos años eran un lastre en nuestra sociedad: mujer y militar, mujer y en un alto cargo…
Soy consciente de que esta situación, afortunadamente, es cada vez más habitual en la sociedad actual. Yo siempre la he vivido con absoluta normalidad y creo que en cierta manera eso me ha hecho más fuerte ante los demás. Sin duda, he sido una privilegiada al poder trabajar en lo que me ha gustado sin pensar en otro tipo de barreras, tan solo con mi esfuerzo personal y con mis ganas de hacer las cosas bien. Como decimos en el ejército, “cumplir la misión “, y así me lo han inculcado siempre en mi familia.

Inició la carrera militar en 1993 y 14 años más tarde, en 2007, pasó destinada a la Dirección de Protocolo del ministro de Defensa de la mano de su gran maestro Alfredo Rodríguez. ¿Cómo fue este cambio radical en su vida?
Realmente, fue brutal, pero Alfredo me dio una gran oportunidad y depositó en mí una confianza absoluta desde un principio que me permitió desarrollar unas capacidades que hasta ese momento no sabía que tenía. Para la carrera militar estaba bien preparada con una formación y estudios previos que me permitieron pasar por diferentes puestos y unidades conforme iba ascendiendo. Aunque el protocolo siempre me había atraído, fue al conocer a Alfredo cuando me di cuenta de lo importante e interesante que podría llegar a ser desarrollar esta disciplina dentro del ámbito militar y que recientemente decidí abrirlo al mundo civil.

“El del Ministerio de Defensa es un protocolo militar muy marcado por la jerarquía que conlleva el propio uniforme y la normativa de sus actos, mientras que en la Vicepresidencia Primera del Gobierno se exige mayor creatividad para diseñar cada evento”

El caso es que llega a la jefatura de Protocolo del Ministerio de Economía con una gran experiencia, un gabinete muy diferente al de Defensa. ¿Se supone, por tanto, que dos formas de ejercer el protocolo también muy distintas?
La forma de ejercer el protocolo es esencialmente la misma, aunque sí cambian las situaciones y los contextos, los mensajes a transmitir, la audiencia y los invitados. Por tanto, podría decir que esto no ha cambiado, pero sí me he tenido que adaptar a otro tipo de estructura ministerial y de actos. El de Defensa es un protocolo militar muy marcado por la jerarquía que conlleva el propio uniforme y la normativa existente para los diferentes actos, mientras que en el puesto que ocupo actualmente se exige una mayor creatividad y originalidad para diseñar cada uno de los eventos previstos en la agenda.

¿Ha tenido que modificar su forma de trabajar al cambiar a un ministerio civil?
La verdad es que no. Siempre he sido una persona de equipo. Está claro que en el ejército nos enseñan a liderar personas con el ejemplo y con nuestras acciones y eso ha sido para mí un lema en la vida esté donde esté. Hay una frase que siempre me ha gustado y que intento aplicar en mi día a día: “Los líderes exitosos ven oportunidades en cada dificultad en lugar de dificultades en todas las oportunidades”. La verdad es que me he adaptado a este equipo desde el principio, me ha abierto sus brazos y no me ha supuesto un cambio en mi forma de trabajar respecto al anterior puesto de trabajo.

¿Cómo es su jefa Nadia Calviño? ¿Le deja hacer en las correspondientes pautas protocolarias?
Es una mujer que da ejemplo con su actitud diaria, se implica, conoce perfectamente la responsabilidad que tiene entre manos y además es una gran persona y oradora. Su gabinete, que es muy técnico, está formado por gente muy bien preparada en el que cada uno desarrolla sus tareas de la mejor forma posible. En mi área de protocolo me siento muy cómoda, pues noto plena confianza en mí y eso facilita muchísimo el trabajo a la hora de marcar pautas. De hecho, cuando la vicepresidenta recibe mis indicaciones, por algún aspecto sobrevenido del cual debe estar informada, las recibe con agradecimiento y actúa en consecuencia.

Además de ministra, es vicepresidenta primera del Gobierno, lo que implica más actividad relacionada con el presidente Pedro Sánchez. ¿Cómo afecta esta doble condición a la hora de preparar su agenda de actos?
Pues, la verdad, es algo que he notado muchísimo. De hecho, en el año y medio que llevo, he visto una ampliación de los cometidos y del volumen de actos. Cuando llegué al gabinete, ella era vicepresidenta tercera y en este tiempo ha pasado por una vicepresidencia segunda hasta llegar a la primera. Con esto quiero decir que mi nivel de exigencia también se incrementa. Con respecto a Presidencia, por supuesto, la actividad con Moncloa y mi relación con su protocolo es muy fluida y esto facilita muchísimo las cosas a la hora de trabajar, pues el contacto con ellos se ha potenciado progresivamente.

Protocolo, seguridad y comunicación, el clásico triángulo. De las dos primeras va usted sobrada. ¿Qué nota le ponemos en la tercera? ¿Tiene más poder e influencia en su ministerio la dirección de Comunicación que la de Protocolo?
Bueno, eso de que voy sobrada es un decir… La verdad es que me siento muy cómoda en todas esas áreas por la experiencia vivida a lo largo de mi carrera. Pero soy una convencida de que cada día aprendemos cosas nuevas o diferentes formas de actuar. La comunicación la considero fundamental para el conjunto y en los últimos tiempos se ha potenciado aún más si cabe en todas las organizaciones. Yo siempre experimenté una colaboración plena entre estas áreas y eso se ha notado en el resultado. En el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital hay una labor conjunta entre protocolo y comunicación para los actos y eso facilita el trabajo creando un buen espíritu de equipo, lo que favorece a la autoridad por los buenos resultados. Sin duda, el mejor trabajo es aquel que se hace en equipo.

“En el Ministerio de Asuntos Económicos hay una labor conjunta entre protocolo y comunicación para los actos y eso facilita el trabajo, creando un buen espíritu de equipo, lo que favorece a la autoridad por los buenos resultados”

Pero, en el fondo, tiene más influencia la prensa…
Bueno, ya sé por dónde va, pero me gustaría comentarle que durante mi época en el ministerio de Defensa, a pesar de estar trabajando en protocolo, realice el curso de Comunicación Social de las Fuerzas Armadas y pude observar y aprender cómo cada uno tiene su espacio y su sitio. Por eso la prensa, como responsable de la imagen y del contenido de lo que se quiere transmitir, parece tener más influencia, pero, sin duda, necesita producción, programa, protocolo de autoridades, etc. para que todo tenga su orden y su secuencia.

¿Le afectan las disputas políticas tanto dentro del Gobierno como fuera de él a la hora de ejercer su labor? Su ministra y la de Trabajo, Yolanda Díaz, no podían presumir al menos hasta hace unos meses de tener demasiadas buenas relaciones…
La palabra no sería exactamente “afectar”, más bien me interesa la actualidad porque hay que estar al día y conocer cómo se encuentran las relaciones políticas. La sensibilidad y flexibilidad es un máximo para mí a la hora de preparar los actos. Sí es verdad que la prensa ha hecho mención a la relación entre las vicepresidentas, pero tengo que decir que la vicepresidenta segunda viene cada semana al ministerio a reuniones que deben mantener junto a otros ministros y todo se hace en un ambiente cordial y trabajando todos en la misma dirección.

¿Cuáles son los actos que le resultan más complejos de organizar con Nadia Calviño?
La vicepresidenta tiene una agenda muy variada: desde recibir y preparar reuniones con importantes autoridades nacionales e internacionales hasta organizar eventos ya en materia audiovisual y de transformación digital. En este sentido, el pasado año preparamos varios actos con la asistencia del presidente de Gobierno y comisarios europeos que implicaron una mayor complejidad tanto en la producción como en el nivel de autoridades, invitados presenciales e invitados online en mesas redondas de alto nivel.

¿Ha llegado la transformación digital a su ministerio en materia de protocolo?
Sí, ha llegado. La pandemia impulsó en gran medida los proyectos de transformación en todos los terrenos y especialmente en este ministerio, que es el de Asuntos Económicos y Transformación Digital. De hecho, el pasado 13 de julio del 2021, las instituciones europeas, a través del Consejo ECOFIN, aprobaron el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Reino de España para lograr cuatro grandes objetivos: avanzar hacia una España más verde, más digital, más cohesionada y más igualitariaincluyendo todos los actos que ello implica.

“Todos hemos tenido que adaptarnos muy rápido ante los problemas surgidos con la pandemia y, sin duda, la transformación digital ha llegado para quedarse, por lo que debemos aprovechar sus ventajas y las mejoras que ella supone”

Vamos, un cambio de mentalidad…
Así es. La ampliación de los servicios digitales, los eventos híbridos, las videoconferencias, etc. implicaron este cambio en la mentalidad y en las estrategias de todas las Instituciones y empresas y, por supuesto, como le decía antes, eso ha afectado también de lleno al mundo del protocolo dando una nueva versión en los eventos y debiendo estar preparados ante el salto que estamos pegando. Todos hemos tenido que adaptarnos más pronto de lo esperado ante los problemas surgidos con esta pandemia y, sin duda, la transformación digital ha llegado para quedarse, por lo que debemos aprovechar sus ventajas para explotarla y beneficiarnos de los cambios y mejoras que ella supone.

Desde muy joven ha luchado por la igualdad de género, y además en el Ejército. ¿Hemos avanzado tanto como creemos en esta materia?
Pues dentro de las Fuerzas Armadas se ha avanzado muchísimo. En la actualidad, el Ejército Español sirve de ejemplo en igualdad de género ante otros países. En la vida civil también se ha avanzado, pero está claro que queda por hacer y mejorar. La vicepresidenta primera siempre hace alusión cada vez que puede a este aspecto. Dentro del terreno económico no hay tantas mujeres liderando empresas y eso tiene que cambiar animando a las jóvenes a que estudien carreras STEM para que a posteriori puedan liderar empresas, proyectos de tecnología y ser cabezas visibles en materia económica.

Todo es posible en la vida, pero pocos cargos de más envergadura le quedan por conocer (aunque sus padres le enseñaran que no hay retos imposibles). Después de esta experiencia, ¿cuál le apetecería en un futuro?
La verdad es que me gustan los retos, luchar por ellos y ver si puedo conseguirlos. Me gustaría trabajar en el extranjero ejerciendo esta disciplina unos años, pero no tengo fecha; ya lo iré viendo. Para mí, ahora, es más importante disfrutar este periodo y vivirlo intensamente sin pensar cuál será el siguiente.

“Algún día me gustaría ejercer mi profesión unos años en el extranjero, pero no tengo fecha; ya lo iré viendo. Para mí, ahora, es más importante disfrutar este periodo y vivirlo intensamente sin pensar cuál será el siguiente”

Hablando de padres, el suyo fue también militar. ¿Influyó esta circunstancia para que usted apostase por esta misma carrera?
Hasta última hora no sabía si podría serlo o no porque cuando oposité, justo un año antes, habían abierto la puerta a las mujeres para entrar en el Ejército de Tierra en unidades operativas. Era un mundo que me atraía pues, en efecto, al ser mi padre militar lo había visto de cerca desde muy pequeña y me parecía una buena oportunidad para abrir brecha y demostrar que las mujeres podíamos desarrollar profesiones que teníamos vetadas. Mi padre me animó y me ayudó en mis años de preparación para superar una oposición dura, tanto física como intelectualmente. Su confianza en mis capacidades me dio alas para superar el objetivo que me había propuesto.

¿Se sintió realizada personal y profesionalmente en el ejército?
Pues sí, por supuesto. Y ello, a pesar de las barreras que tuve que superar en los comienzos, que fueron difíciles por ser mujer. Hoy en día, sin embargo, es una de las instituciones, incluso en todos los ejércitos del mundo, donde su integración es plena y satisfactoria en todos los ámbitos, como reflejan las encuestas anuales que se realizan en las Fuerzas Armadas.

Estudió la carrera militar. Pero ¿por qué también protocolo? ¿Le enamora esta disciplina o le tira más la castrense?
Cuando a una le gusta algo, hay una curiosidad natural por seguir formándose e ir un poco más allá para poder darle sentido. Eso es exactamente lo que me ha pasado a mí con el protocolo. Es una disciplina que engancha, que atrae y te hace implicarte cada día más. Aunque parezcan dos mundos distintos tienen muchos conceptos y bases en común. En mi caso, lo castrense está siempre conmigo, es algo que forma parte de mi conducta y educación y que me ha ayudado a ejercer el protocolo con un sentido y un orden.

Se la ve orgullosa…
Lo estoy. Me sentí muy orgullosa, por ejemplo, cuando vi a mis compañeros dando apoyo en la lucha frente a la pandemia o con su trabajo infatigable en la isla de La Palma. Pero también me emociono cuando los actos que preparo tienen armonía y sentido y veo el resultado de todo el trabajo que hay en los actos. Por tanto, ambos caminos confluyen en mi vida en el día a día.

¿Qué opina del protocolo militar como disciplina? Su maestro Alfredo Rodríguez (gran persona) es autor de un libro de referencia sobre la materia que publicó hace ya años Ediciones Protocolo y que se titula Protocolo y ceremonial en la Fuerzas Armadas.
Aunque resulte difícil ser neutral y objetiva, pienso que el protocolo militar es una disciplina base que te ayuda dentro del mundo del protocolo a afrontar cualquier tipo de evento, De hecho, bajo la dirección de Alfredo Rodríguez fui responsable de la coordinación y preparación de grandes eventos como reuniones de la OTAN, Día de la Fiesta Nacional, Día de las Fuerzas Armadas y una gran variedad de visitas y actos con unidades militares y con delegaciones extranjeras. Todo este bagaje me ha dado tablas y experiencias únicas que intento aprovechar para ejercer y relacionarme en los cometidos diarios de mi puesto de trabajo.

“Aunque resulte difícil ser neutral y objetiva, pienso que el protocolo militar es una disciplina base que te ayuda dentro del mundo del protocolo a afrontar cualquier tipo de evento”

Su familia le inculcó la pasión por la música con estudios de conservatorio (con piano como instrumento). Sorprendente. ¿Practica? También hizo lo mismo con la lectura, con gran éxito, por cierto, y que ahora infunde a sus hijas. ¿Qué más se le puede pedir? Parece perfecta…
Le agradezco sus palabras, pero nada más lejos, de verdad. Lo que sí tengo es pasión, pasión por las cosas que hago, por aprender materias nuevas, por ejemplo, en música. Sí, pasión por mi familia, por la gente que conozco y me aporta positivismo, por ser mejor persona, por disfrutar con los pequeños momentos, por inculcar estos valores a mis hijas, por la vida en general. Como todos, tengo virtudes y defectos, pero pienso que hay que sacar fuerzas de nuestro interior en el día a día para aprovechar la vida. A veces les digo a mis hijas bromeando, pero con un fin, lo siguiente: “Cuando no puedes más… puedes más”.

¿Qué experiencias o situaciones han marcado su vida? 
Pues mire, desde el punto de vista personal, precisamente, el nacimiento de mis dos niñas, ya que fueron muy prematuras (pesaron 900 gramos). Su lucha diaria por sobrevivir en la UCI y mi amor incondicional hacia ellas me hicieron sacar una fortaleza interna para estar a la altura. Profesionalmente, en el ámbito militar, mis dos misiones en el extranjero (Bosnia y Mali). Y en lo civil, más recientemente, en una época dura como la pandemia, la oportunidad que me surgió para ocupar el puesto que actualmente desempeño como jefa de Protocolo de la vicepresidenta Nadia Calviño.

¿Merece la pena tanto esfuerzo? Cuénteselo a los jóvenes que estudian para intentar llegar algún día a donde ha llegado usted.
Claramente sí, merece la pena. Cuando algo te gusta, tienes que ir a por ello. Obviamente no siempre llega una a donde se propone directamente, pero hay muchas vías y lo importante es saber levantarse cada vez que te caes y no sentirse fracasado A veces la vida también te va llevando por un camino que no tenías en mente… Hay que ser receptivo, atento y saber observar y escuchar a nuestro alrededor, pero la decisión final está en cada uno de nosotros. Por otro lado, creo que la formación siempre es fundamental para ocupar un determinado puesto y, por ello, considero necesario una combinación de experiencia y estudios.

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